Pero pa’ muertos

Pasaron meses sin verlo y me habí­a quedado con la duda sobre su paradero. Pero, como suele suceder, al girar por un pasillo entre dos bloques de apartamentos, me lo encontré de frente con una sonrisa de oreja a oreja, como es habitual:

  • Parceriiiiiito. Tiempo sin pillalo
  • A lo bien hombre, la última vez que te ví­, ibas a encontrarte con el El Tamaludo y no supe nada más de vos
  • Aaah, pero eso fue hace rato ñerito, ese man me pintó una vuelta muy bandera y no le copié
  • Y entonces¿?
  • Nada, salí­ de farra con el man y le saqué una motilada, pero me abrí­ del parche
  • Qué estás haciendo ahora entonces¿?
  • Camellando parce, no te diste cuenta que voy a tener una pintica¿?
  • No jodás hombre y eso con quién¿?
  • Con la Yurany parcerí­n, usté sabe que esa ha sido mi polla de siempre.  Me colocaron a camellar con el papá della y todo
  • Don Pacho el que hace féretros
  • Ataules mi niño, puros ataules.  Me tienen voliando lija de sol a sol, puliendo piyamas de muñeco
  • Pero bien, te noto contento
  • Usté sabe ñerí­n, la vida es bonita. Si pillara los meros cajones que estamos sacando.  Eso se siente uno como diseñando naves, pero pa’ muertos
  • Vos sos un caso hombre, te felicito por lo del bebé
  • Estoy juete mi negro, pille que hasta gordo estoy
  • Eso noto, la estás pasando bien
  • Sisas ñerito, pero me tengo que pisar, voy pa’ control con la Yurany
  • Listo pues, saludámela.  Siempre es un gusto encontrarte bien
  • Todo bien ñerí­n, usté sabe que la buena…
Y siguió, con su paso alegre.  Ahí­ fue cuando noté que su sonrisa ahora lo cubrí­a de pies a cabeza. El parcero va a ser padre, tiene trabajo, está gordito y se le ve feliz.