Hace falta

Lo que falta es calle, niño.
Saber lo que es el frí­o.
Contar con los dedos los panas,
y con las estrellas los vandidos
que persiguen la diferencia;
esos fuera del mapa, o bien debajo,
armando fiesta de disfraces,
porque es de disfraces la vuelta.
Lo que falta es hambre, niño.
Vivir al azar, descapotado.
Pasar la lengua por el vidrio
y saber que no se hizo el dí­a.
Que la ví­a se abra toda
y se parche como la propia.
La que planta cara y dice,
la que manda la parada.
Lo que hace falta es rudeza, niño.
Creer sin creer, porque toca.
Porque las señales apuntan
a que no hay señales claras.
Porque ya son tantas farsas,
que el guión se hace fragil
y la atención concentrada
nos hace estúpidos convencidos.