Posts Tagged ‘desvaríos’

Veremos

Lunes, Agosto 10th, 2009

Change direction

Hay días en que sientes la necesidad de un cambio de dirección en tu camino. No un movimiento de 180 grados que te lleve en la dirección opuesta. Ni siquiera un giro agresivo a izquierda o derecha. Tan solo un ligero cambio de rumbo puede bastar. El truco debe estar entonces en encontrar el punto de inflexión apropiado. Creo que he encontrado uno. Veremos.

Total. Estamos siempre buscando tres cosas.

Lágrimas de cebolla

Martes, Mayo 19th, 2009

Érase Una Vez el Amor Pero Tuve que Matarlo III

Fama tienen las cebollas de provocar el llanto. Les tildan por esto de malvadas y poco sensibles sus compañeras leguminosas. Los tomates, por su parte, de duros e intransigentes se les califica a ratos. Se dice con frecuencia que son difíciles de digerir. Sin embargo, ambos, juntos, se la llevan muy bien. Aunque este sea el caso del llanto de una cebolla y del destino de una historia que no se ha relatado aún.

Cuenta el cuento que me contaron que un día una de estas cebollas, de cachetes colorados, como el resto de su cuerpo, se hubo enamorado sin retorno de un no menos rubicundo tomate de riñón. Bajo su verde sombrero, el objeto de la pasión de aquella hortaliza hija de una perecida aliácea, escondía de igual forma una pasión sin par.

Vivían ambos muertos de frío en la puerta de una nevera. Separados vivían el uno del otro sin poder encontrar momento propicio para la sana confesión. La cebolla, sentía que cada capa de su cuerpo se endurecía con el paso del tiempo, mientras llegaban las arrugas a la piel de su tomate amado.

Cuando se hacía la luz en el refrigerador/comarca pensaban ambos en que había llegado el momento de su separación. Suspiraban descansados cuando lechuga o remolacha eran las elegidas para salir a ese festín del que difícilmente regresaban completas. Habían visto ya volver con medio cuerpo amputado a varias de sus compañeras. Cebolla y tomate esperaban su turno.

Cierto día, de estos días inciertos, se abrió la puerta del frigorífico y con la rapidez de una acción repetida, el tomate fue sacado de intempestiva forma del campo visual de la cebolla enamorada. Era el fin. Al cerrarse la puerta el suspiro se hizo llanto y la esperanza desconsuelo. No habría opción. Se iba, con el apagarse del pequeño bombillo interno del aparato, la oportunidad de al menos confesar los vedados sentimientos.

Mientras llanto y frío atacaban a la desolada cebolla, de nuevo se abrió la puerta y el bombillo alumbró a la par. Una mano delgada se le acercó para llevarla lejos de allí, lejos de su desolación. En un corto viaje hubo llegado a la mesa, donde reposaban ya los restos de aquél tomate que en su vida y en silencio amó. El lloriqueo mudo se apagó de inmediato ante la desazón. La cebolla abandonó su cuerpo y se hizo llanto en los ojos del verdugo.

Picada en pequeños trozos fue a dar al sartén junto con sus lágrimas del tiempo previo acumuladas entre sus pieles varias. Por cerca de 3 ó 4 o todos los minutos, chispeó entre el aceite caliente dejándose ir sin mayores pretensiones. Ya lo que pudo ser no fue, se decía resignada. Pero no contó con el plan del día, y mucho menos con que hecho pedazos, vendría luego el tomate a unirse con ella en un guiso magnífico.

Mea culpa

Lunes, Octubre 6th, 2008

Cierto día un amigo cercano me decía que uno de los males más grandes que tiene el mundo actual es el exceso de opinión.  “Padecemos Opinionitis universal”, apuntaba mi amigo. Días después, alguien más me aseguraba que en Internet hay mucha gente pretenciosa que cree que puede opinar sobre todo. Y para rematar, otra persona me comentaba luego que estamos llenos de opiniones inaportantes en la red.

Hoy decidí, entonces, asumir mi culpabilidad en público:  Me gusta opinar sobre casi cualquier cosa, regularmente soy inaportante y con frecuencia pretencioso hasta límites insospechados. En conclusión: soy parte de la patología esa que mencionaba mi amigo.

Ahora me encuentro en un dilema: seguir opinando sobre lo que me dé la gana o prepararme una ensalada de verduras. Creo que haré las dos cosas.

Ya quisiera yo-yo

Jueves, Septiembre 18th, 2008

Esta semana me compré un yo-yo. No es gran cosa, eso lo sé. Pero eso me puso a recordar viejos tiempos de tardes enteras atado a un juguetico de estos, de los que regalaba Coca-Cola, viéndolo dar vueltas hasta que me aburría de intentar piruetas sin éxito alguno. Cosas que había visto y que quería imitar; pero el talento me dio la espalda en cuanto al dominio de este revolucionado y enrollado artefacto. (más…)

Twitter IS a chat

Jueves, Septiembre 11th, 2008

En Twitter, los twitteadores twittean twitts propios y twitts que otros twitteadores han twitteado; hasta twittean y retwittean twitts sobre twitts de otros twitteadores que han sido twitteados previamente en Twitter, por horas y horas, pero no es un chat. 

Pa’ mí que Twitter es un chat, o puede serlo a ratos, pero nada más por horas y horas.

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