El Chanclas

Salí­ temprano en la mañana hacia la tienda a comprar un paquete de arepas y me lo encontré de nuevo, ya menos «azarao«. Nos pusimos a charlar y, entre otras cosas, me contó que le decí­an «El chanclas» por una novela*.

  • … pille mi niño, es que cuando yo estaba más pollo, parchaba todo el tiempo con el moní­n, y la chapa de ese man era Luz Clarita, como una nenita de una novela mexicana
  • Entonces de ahí­ te ganaste el apodo…
  • Sisas, además porque yo andaba descalzo por todo lao, y la cucha salí­a siempre a balconiar y me gritaba que dejara de ser gamí­n, que me sollara siquiera unas chanclas, y pues los parceros tiraban caja con eso
  • Y todaví­a te gusta andar descalzo por lo que veo.
  • A lo bien, es que es lo más chimba. Yo que me voy a parchar unos pisos pa’ venir a fumame el mañanero, más relajao así­.
  • Bueno, tal vez unos zapatos no, pero unas chanclas, ve que el suelo está lleno de vainas…
  • Aaaah, vea pues, se va a poner a cantaletiar como la cucha, mejor lleve las arepas ñero, pille a su mamá pistiándolo por la ventana.
  • (risas) Fresco, es por montártela hombre. Te dejo pues, ahí­ seguiremos hablando.
  • Listo negro, suerte que todo es bien.

Dando la espalda vuelvo a mi casa, sabiendo que atrás acabo de dejar a un personaje lleno de historias de todos los colores. Después de un rato, y sin mucho pensarlo, he decidido hacerle un espacio permanente en mi blog. Así­ es que, de hoy en más, las conversaciones con El Chanclas estarán en la categorí­a Diálocos (sí­, con c y no con g).

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* El Chanclas era el nombre del personaje que acompañaba siempre a Luz Clarita en la novela homónima. Podés ver el video en YouTube donde aparecen Luz Clarita y El Chanclas