Digo yo, pues

Asuntos de cuestionable valor & valoradas cuestiones.

El insomnio audiovisual

2 de marzo de 2009 / Digo yo, pues / 3 comentarios

Entre el final de diciembre y las primeras dos semanas de enero de este año me dejé tentar por el sueño audiovisual; sueño que se convirtió en insomnio, una suerte de insomnio asociado a las expectativas sin cumpir. Un grupo de amigos me invitaron a trabajar con ellos unos días en la realización de un telefilm, y yo que me pego de un avión fallando no pude decir que no.

Me apunté en el equipo de esta, que era una de esas producciones que conozco de hace rato, donde se trabaja con las uñas y el corazón descubierto. El producto estaría a cargo de dos productoras nacientes, Nación Latina Films, mis amigos, con quienes hicimos el trabajo de campo y todo lo demás, y MDE Cine/TV, nuevas caras para mí, y que aportaron su cámara y la post-producción al proyecto.

En dos semanas de rodaje nos dedicamos a lo que tocaba: intentar administrar el tiempo pa’ que rindiera, disfrutar del trabajo en equipo, hacer a un lado las carencias con creatividad, y claro, lidiar con uno que otro roce, de esos que genera la convivencia. Dos semanas de rodaje con un equipo de unas veinte personas y al final, cada quien retomó su rumbo a otros proyectos, o a los mismos. Con algunos de ellos seguro nos veremos en otras quijotadas.

Siempre, después de un ejercicio de este tipo, donde se juntan voluntades más que contratos, queda la expectativa. El material en bruto se va a post-producción, la tarea le queda a unos cuantos privilegiados, y el resto del equipo se come esas uñas con las que trabajó, esperando el resultado de ese período de entrega que llaman rodaje.

Y ya está, al menos el trailer, que no me gustó, pero nada puedo hacer. Luego de los quince días de un lado a otro, los señores de MDE Cine/TV se apoderaron de las tomas y cual Gollum protector de su tesoro, se cerraron al mundo y no respondieron los llamados, mientras Director y resto del equipo susurraban de fondo por su hijo secuestrado. Por su cuenta, estos señores hicieron la edición como quisieron, sin contar con nadie. Qué tristeza¡! Una empresa que quiere hacerse un camino en el medio sale con una actitud de éstas que no hace justicia a la buena voluntad con la que el resto de la gente trabajó en el telefilm.

Como algún proyecto en el que he estado antes, la cosa no terminó bien. Ahora, la gente de MDE no asume su responsabilidad en las fallas del producto final. Quieren lavarse las manos, y encima pedir una cantidad exagerada de dinero por el trabajo que hicieron a medias. Y me repito Qué tristeza¡!

No digo que no vuelvo a poner mi voluntad en este tipo de proyectos, porque estaría mintiendo. Lo que sí me queda claro es que lastimosamente hay que dudar todo el tiempos, irse con cautela ante las propuestas informales, exigir contratos con todas sus cláusulas, y que a título de estas experiencias se aprende a lidiar con el insomnio, aunque sea con la pérdida de unas cuantas noches de sueño audiovisual.

George W. Bush en pantalla

18 de febrero de 2009 / Digo yo, pues / 1 comentario

Hace poco sucedió algo que muchos en el mundo estábamos esperando: George W. Bush dejó la casa blanca.  Su nuevo ocupante, el señor Obama, con todo el folclor que ha rodeado el hecho de que un negro sea elegido presidente del país dizque más poderoso del orbe, se ha llevado todo la atención de los medios. Sin embargo, el ex-presidente petrolero sigue, y seguirá, robándose un espacio en las pantallas.

Dejo de lado lo del carisma que le atribuyen y otras cosas que yo no logro ver en este personaje, para referirme a dos casos puntuales de productos audiovisuales que he visto hace poco.  El primero, con mayor bombo, aunque no tanto, es la película de Oliver Stone que tiene por nombre W. Un filme que propone una mirada a la vida íntima del ex-jefe del norte. El segundo, más humilde, menos pretencioso, es el documental ficticio  del indio Kunaal Roy Kapur que, en clave de humor, juega con la imagen del esquivador de zapatazos.

Estos dos productos son un ejemplo, de muchos que vendrán, creo, porque obededen a la importancia que tienen los hombres de su ralea.  Importancia como personaje, como hombre caricatura, como símbolo de estos días locos de nuestro loco mundo. El tinte nostálgico de esa imagen del ex abandonando la que fue su morada en los años pasados es uno más de los matices del George W. Bush que podremos  ver en adelante.

Stone lo muestra torpe, pero determinado; inmoral en parte de su accionar, pero religioso como el que más. En su película retrata sus problemas con el alcohol, su indecisión vocacional, sus obsesiones y temores;  lo humano, podríamos decir.  Mientras tanto, el indio Kapur, en su propuesta juguetona en la que una embajada americana en India realiza un reality para escoger al joven que saludará de mano al presidente en su visita de estado, se ocupa del estereotipo, de las imágenes que quedan de los discursos tristemente célebres del Mister Danger de Chávez.

Como buenos precedentes en la televisión ya tenía un par de series entre mis favoritas: las aventuras animadas de Walker Baby combatiendo a sus archienemiguitos en Lil’ Bush (Pequeño Bush) y las desventuras cargadas de inseguridades atendidas por la mujer del  former president en That’s My Bush.  Un par de muestras simples que se suman a los dos filmes que mencionaba, W. y The President Is Coming. Muestras llenas de sátira, si no sobra la aclaración.

Estos casos  me han tenido pensando sobre lo que significan personajes como éste para el registro de los hechos de la existencia humana. Por ejemplo, en W. al político le preguntan por el lugar que piensa que ocupará en la historia,  y el lamentable homo sapiens responde: “En la historia todos estaremos muertos”.  Y yo creo que, al contrario, personajes como él no pueden estar muertos en la historia, sino que su nombre debe resaltarse con vivos colores en la sección de los sucesos desafortunados.

Bush merece toda la pantalla.  Como otros personajes nacionales que ya tendrán su oportunidad y que mientras tanto, se dibujan en pequeñas dosis de sátira que nos proveen los valientes.

Incesante

29 de enero de 2009 / Digo yo, pues / 1 comentario

Ir y volver, ir y volver, eso es la vida.

La historia es un incesante volver a empezar.

Tulcídides

Y seguimos.

ALTcróstico Piramidal

20 de noviembre de 2008 / Digo yo, pues / 2 comentarios

P

IRA

MIDE

Ya anda rodando el tema de una tal DMGpolítica, se andan buscando unos a otros.  Van a ir apareciendo de a poco los trapitos sucios puestos al sol… esto va a oler feo, muy feo.  Pero es que en realidad el mal olor que emanan los corruptillos de esta tierrita mía parece que no tiene fin…

¡Que país enredado el mío! Pero cómo lo quiero. Así esté lleno de mafiosos en potencia y de los otros.

DE LO QUE SE HABLA

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