Hoy me levanté con ganas de iniciar una emisora, y lo hice.

Fue un impulso. Lo retuve por mucho tiempo hasta que no aguanté más. Me lancé otra vez a lo de hacer radio, cosa que ha sido una de mis metas desde que me recuerdo. Cuando niño llegué a desear ser locutor de fútbol, después no. De ese tiempo hasta hoy sigo consintiendo recuerdos radiofónicos.
A los 10 años de edad pasaba desde el medio día pegado de la radio deportiva. Solía oír discusiones inanes sobre la lesión de tal o cual jugador, que perjudicaba su transferencia a éste o aquel equipo. Eso para mí era una novela. Los domingos hasta llamaba a responder preguntas para intentar ganarme unas entradas al estadio. Nunca gané. Pero, ahí estaba yo desde las 9 de la mañana atado al aparato, y opinando sobre el equipo aquel que se había visto perjudicado por la lesión de tal jugador.
Pocos años después, el dial se mantenía entre emisoras tropicalonas y de las otras, todas cargadas de chistes flojos, y de ese sentido del humor adolescente que hoy pervive y se multiplica. Yo reía sin parar con las bromas telefónicas, con las imitaciones, con las caricaturas sonoras, con las risas de otros. Ahí era desde la hora de levantarse, a las seis de la mañana, que se prendía el equipo de sonido mientras la preparación antes del colegio. En la tarde algo de música, y cerrar la noche oyendo programas para solitarios buscando amigos o de dedicatorias cursis. Yo soy cursi, apunto para el cursi que resulte ofendido. Yo oía el programa, pero nunca llamaba. No era capaz.
Ya terminando el colegio, estrenando adolescencia, cierta conciencia política empezó a movilizarse en mí, y empecé a estar atento de las noticias, de los programas de opinión, mezclados ahora con la misma radio deportiva de antes, y algo de emisoras de rock. Me pasaba de las noticias a saltar alguna canción noventera. Era el tiempo en que hacía grabaciones mixtas en casetes de 60. En ese tiempo, por la noche, remataba con programas de AM, que usualmente eran repeticiones de alguna emisión del día, o un programa para trasnochados, que de acuerdo a las llamadas del público, se sostenía con la atención de abuelas sin sueño y celadores luchando para no dormirse.
Mucha radio. Siempre. Los años recientes, llegando a este enamoramiento con Internet, que vivo desde hace unos siete años, empecé a hacer radio también. Conocí Altair. Allá pude probarme con el amigo Tettay, en una cosa que se llamaba Planeta Músika. Con muy buenas intenciones, hacíamos reseñas de historias musicales por países. Alcanzamos a hacer casi 40. Fue muy divertido.
Luego, Jenny Giraldo me invitó a hacer con ella un programa en UN Radio Medellín. Unos cuatro meses y una docena de emisiones aproximadamente, con entrevistas, reportería, editar, y demás, me acercaron más. Me sentía en mi salsa, como dicen. Ahí, en UN Radio, conocí a uno de mis mejores amigos en la actualidad, el buen Pachito, que tenía su Cine al oído constante y sonante. Un año después, seguía colaborando en Altair, pero el interés se había volcado al diseño web, y ese camino me sedujo. Más allá de lecturas de boletines de noticias en las mañanas, y la grabación de alguna pieza, no hacía mucho en los micrófonos. Eran días de escuchar radio, pensando en todo lo que se podía aprender ahí, y amasando ideas para programas futuros.
Eso fue hasta 2007, cuando me encontré con Peter, Galo y Medea, y nos metimos a hacer Blogotemático. Ese fue un proyecto que disfrutamos mucho. 39 podcasts de casi una hora, hablando de blogs, con una red de usuarios muy importante para nosotros, en un entorno que nos permitió conocer buena gente, y participar en espacios que ampliaron de alguna forma nuestro círculo. Hasta que ya. Por ahí en un disco duro se perdió la grabación del episodio de despedida, así como fue la suerte del “mítico” segundo episodio. Guiño, guiño.
Desde Blogotemático en adelante se movieron muchas ideas, pero se concretaron pocas. Las ganas siempre están. Las que no se juntan a veces son las voluntades y los tiempos. Ah¡! los tiempos. Pero eso ya no puede ser excusa.
Hace unos meses retomamos el tema de los podcasts con Juancho, y nos decíamos que sería bueno hacer. Que todo estaba dado, pero tampoco concretamos. Y yo me quedé con las ganas. Al menos hasta hoy. Porque después de escuchar mucha radio y poder participar en algunos proyectos, creo que tengo un círculo de amigos y contactos con las que puedo construir una buena propuesta. No hay otra pretensión que compartir y expresar. Ideas al por mayor y al detal.
Hoy me levanté con ganas de iniciar una emisora, y lo hice. Ahora faltan los contenidos. Se reciben propuestas.
Ya regresamos con más Rrrradio. In the pendiente, libertina y malhablada.