Digo yo, pues

Asuntos de cuestionable valor & valoradas cuestiones.

Todo lo que habrá

14 de junio de 2011 / Digo yo, pues / Sin comentarios

Hace un mes oficialicé mi vinculación con Punto Link. Si bien mi vida ha consistido a hacerle el quite al empleo en su forma tradicional, tener la oportunidad de unirse a un grupo como el de la Casa Creativa Punto Link, conformado por amigos con los que me siento en sintonía, es una oportunidad soñada. En este mes hemos ido poniéndonos al tanto de todo el trabajo pendiente, atando algunos cabos aquí y allá, y preparando el terreno para un nuevo golpe.

En las últimas semanas nos hemos dedicado a un proyecto que desde 2010 ha sido una de esas terquedades a las que uno se pega: Todo lo que hay. En la primera temporada hicimos cada jueves una emisión en vivo por streaming, de más de dos horas y con temas varios.  Hoy decidimos cambiar la apuesta, pensar en pequeños formatos, en una nueva manera de publicar y distribuir los contenidos, y estamos dando los primeros pasos para eso.

Ayer estrenamos un sitio en construcción, para recomponer el camino y asirnos a nuevas terquedades.  Los invito a pasar por ahí, echar un vistazo y estar pendientes de las novedades.

Les dejo además la razón del cambio del logotipo: un fatal accidente ocasionado por un french poodle.

Visite Todo lo que hay. O no.

Nosotros los dinosaurios

31 de marzo de 2011 / Digo yo, pues / 2 comentarios

Esta semana pude acercarme, por medio de un documental que vi, a un personaje que conocía de nombre, y por alguna referencia de un amigo, o de una película, o alguna serie de televisión: Charles Bukowski.

Luego del documental, empecé a buscar sus obras, y entre ellas encontré un poema que, aun escrito hace varias décadas, sigue vigente.

Así empieza:

Nosotros los dinosaurios

Nacimos así
en medio de esto
mientras rostros de tiza sonríen
mientras doña muerte ríe
mientras los ascensores se rompen
mientras panoramas políticos se disuelven
mientras el chico del supermercado
termina la Universidad
mientras peces envueltos en petróleo
escupen su aceitosa plegaria
mientras el sol está enmascarado.

(sigue)

A mí me mueve el corazón. Léalo completo y verá.

Nota al pie: ando preparando un segmento para la Rrrradio! para hacer lectura de poemas. Si se le suelta una recomendación se lo agredeceré.

Días de Rrrradio

17 de marzo de 2011 / Digo yo, pues / 2 comentarios

Hoy me levanté con ganas de iniciar una emisora, y lo hice.

Fue un impulso. Lo retuve por mucho tiempo hasta que no aguanté más. Me lancé otra vez a lo de hacer radio, cosa que ha sido una de mis metas desde que me recuerdo. Cuando niño llegué a desear ser locutor de fútbol, después no. De ese tiempo hasta hoy sigo consintiendo recuerdos radiofónicos.

A los 10 años de edad pasaba desde el medio día pegado de la radio deportiva. Solía oír discusiones inanes sobre la lesión de tal o cual jugador, que perjudicaba su transferencia a éste o aquel equipo. Eso para mí era una novela. Los domingos hasta llamaba a responder preguntas para intentar ganarme unas entradas al estadio. Nunca gané. Pero, ahí estaba yo desde las 9 de la mañana atado al aparato, y opinando sobre el equipo aquel que se había visto perjudicado por la lesión de tal jugador.

Pocos años después, el dial se mantenía entre emisoras tropicalonas y de las otras, todas cargadas de chistes flojos, y de ese sentido del humor adolescente que hoy pervive y se multiplica. Yo reía sin parar con las bromas telefónicas, con las imitaciones, con las caricaturas sonoras, con las risas de otros. Ahí era desde la hora de levantarse, a las seis de la mañana, que se prendía el equipo de sonido mientras la preparación antes del colegio. En la tarde algo de música, y cerrar la noche oyendo programas para solitarios buscando amigos o de dedicatorias cursis. Yo soy cursi, apunto para el cursi que resulte ofendido. Yo oía el programa, pero nunca llamaba. No era capaz.

Ya terminando el colegio, estrenando adolescencia, cierta conciencia política empezó a movilizarse en mí, y empecé a estar atento de las noticias, de los programas de opinión, mezclados ahora con la misma radio deportiva de antes, y algo de emisoras de rock. Me pasaba de las noticias a saltar alguna canción noventera. Era el tiempo en que hacía grabaciones mixtas en casetes de 60. En ese tiempo, por la noche, remataba con programas de AM, que usualmente eran repeticiones de alguna emisión del día, o un programa para trasnochados, que de acuerdo a las llamadas del público, se sostenía con la atención de abuelas sin sueño y celadores luchando para no dormirse.

Mucha radio. Siempre. Los años recientes, llegando a este enamoramiento con Internet, que vivo desde hace unos siete años, empecé a hacer radio también. Conocí Altair. Allá pude probarme con el amigo Tettay, en una cosa que se llamaba Planeta Músika. Con muy buenas intenciones, hacíamos reseñas de historias musicales por países. Alcanzamos a hacer casi 40. Fue muy divertido.

Luego, Jenny Giraldo me invitó a hacer con ella un programa en UN Radio Medellín. Unos cuatro meses y una docena de emisiones aproximadamente, con entrevistas, reportería, editar, y demás, me acercaron más. Me sentía en mi salsa, como dicen. Ahí, en UN Radio, conocí a uno de mis mejores amigos en la actualidad, el buen Pachito, que tenía su Cine al oído constante y sonante. Un año después, seguía colaborando en Altair, pero el interés se había volcado al diseño web, y ese camino me sedujo. Más allá de lecturas de boletines de noticias en las mañanas, y la grabación de alguna pieza, no hacía mucho en los micrófonos. Eran días de escuchar radio, pensando en todo lo que se podía aprender ahí, y amasando ideas para programas futuros.

Eso fue hasta 2007, cuando me encontré con Peter, Galo y Medea, y nos metimos a hacer Blogotemático. Ese fue un proyecto que disfrutamos mucho. 39 podcasts de casi una hora, hablando de blogs, con una red de usuarios muy importante para nosotros, en un entorno que nos permitió conocer buena gente, y participar en espacios que ampliaron de alguna forma nuestro círculo. Hasta que ya. Por ahí en un disco duro se perdió la grabación del episodio de despedida, así como fue la suerte del “mítico” segundo episodio. Guiño, guiño.

Desde Blogotemático en adelante se movieron muchas ideas, pero se concretaron pocas. Las ganas siempre están. Las que no se juntan a veces son las voluntades y los tiempos. Ah¡! los tiempos. Pero eso ya no puede ser excusa.

Hace unos meses retomamos el tema de los podcasts con Juancho, y nos decíamos que sería bueno hacer. Que todo estaba dado, pero tampoco concretamos. Y yo me quedé con las ganas. Al menos hasta hoy. Porque después de escuchar mucha radio y poder participar en algunos proyectos, creo que tengo un círculo de amigos y contactos con las que puedo construir una buena propuesta. No hay otra pretensión que compartir y expresar. Ideas al por mayor y al detal.

Hoy me levanté con ganas de iniciar una emisora, y lo hice. Ahora faltan los contenidos. Se reciben propuestas.

Ya regresamos con más Rrrradio. In the pendiente, libertina y malhablada.

Las primeras fotos de Samuel

5 de noviembre de 2010 / Digo yo, pues / Sin comentarios

Samuel tiene dos años, cumplidos en el pasado agosto. Es el hijo mayor de mi tío más joven. Durante lo que va de este año se ha convertido en una parte vital del día a día en mi familia gracias a su sonrisa, su inquietud constante y su capacidad de sorpresa.

Esta semana, lo dejamos coger la cámara fotográfica por primera vez, indicándole el botón del obturador. Al instante, con su carita iluminada, exclamó sorprendido al ver el flash dispararse: Aaaay¡! Y con eso empecé a quererlo un poco más, si es posible. Aunque no lograba recordar que debía quitarle la mano al lente, estuvo por un rato caminando de lado a lado, y apuntando la cámara hacia todo lo que se atravesaba su camino.

Así fue su primer contacto con la fotografía, y al ver el material resultante decidí abrirle una cuenta en Flickr para subir las fotos que tome en adelante, para iniciar con él un proceso de acercamiento a la creatividad, la sensibilidad y la visión de mundo que puede darnos un medio de expresión como éste.

Les presento las primeras fotos de Samuel:

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30 de octubre de 2010 / Digo yo, pues / 8 comentarios

Hoy recibí la notificación que me indica que puedo regresar a la Universidad de Antioquia como estudiante activo después de pasar el examen de admisión, y tras cinco años de estar por fuera; cosa que me alegra y, sobre todo, me hace pensar en el camino recorrido y mi relación con la academia hasta ahora.

U de A - Biblioteca central 02 DSC_3400
U de A – Biblioteca central by Omar Uran, on Flickr. CC – Atribución.

Éste será mi tercer ingreso a la U. de A. Antes pude estudiar un par de años de Contaduría y unos tres de Comunicación Social. Ambos programas inconclusos por una mezcla entre soberbia, adolescencia, apatía y malas decisiones de mi parte. Ahora que regreso para asumir la senda de las Ciencias Sociales y Humanas desde el programa de Antropología, me digo que la tercera es la vencida y que, si hice antes dos y tres años de otros programas, ahora puedo con los cuatro años que lleva el pénsum que estoy acogiendo.

No es momento aún para hacerme promesas y trazar planes megalómanos, aunque los tenga. Es el momento sí para asumir esa calma que tanto me recomienda mi buen amigo Pacho, y cuidar cada paso futuro.

El tiempo pasado en otras áreas del conocimiento siempre es tiempo invertido (que no perdido) en la construcción de un plan de vida que me ha dejado hasta ahora buenos amigos, la posibilidad de participar en proyectos bonitos, algunas experiencias retadoras y muchas dudas, ante todo. Hoy que reviso mi relación con la academia, entonces, podría decir como el Chapulín Colorado, aunque sea una mera salida oportunista, “todos mis movimientos fueron fríamente calculados”; pero no, reconozco errores y fallas de cálculo, reconozco mezquindad y ausencia de buen criterio en muchos momentos.

Hoy siento estar ubicado en un sitio especial. Con la Asociación de Periodistas de la Universidad de Antioquia, estoy participando en proyectos como Qué Pasa UdeA y una serie de talleres de Narrativas y herramientas digitales en la Comuna 13. Además, hago parte del equipo que soporta el nuevo blog de la Revista Universidad de Antioquia, La Vida Afuera. Estos vínculos, sin duda, deben ser el punto de partida para el fortalecimiento de mi relación de amor/odio profundo con las aulas.

Por eso volver a la Universidad, con la experiencia de cinco años de trabajo independiente y la convicción de que la academia es el lugar donde puedo seguir desarrollando mi plan de vida, es una oportunidad única. Volver a ese lugar donde conocí el amor, la amistad, el consenso y el disenso, significa hoy la confirmación de que los días venideros siempre pueden ser mejores.

Salud¡!

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