Uno puede dejar de ver a la gente por mucho tiempo, pero si están marcados como una parte de lo que sos, al producirse un encuentro fortuito, de forma instantánea, volvés sobre tus pasos y te ubicás fácilmente en ese contexto que creías lejano. Eso me pasó:
- Mostro¡!
- Doctor Chanclas Eufrasio, gustoso siempre de verle. Cómo van sus rollos¿?
- Bien parcero, todo bien. Pero venga, bacano pillarlo, le tengo un bisnes.
- Ah sí¿? Tanto tiempo y te vuelvo a ver y tenés una propuesta para mí¿?
- Sisas ñero, venga, a usté que le gustan los computadores y eso, tengo unos pa’ la venta.
- Estás vendiendo computadores ahora¿? Dónde estás camellando¿?
- Nada parce, estoy camellando en vigilancia en la Universidá.
- Y lo de los computadores¿?
- Eso es como dicen negrito, estracurricular.
- Extracurricular¿? Cómo es eso hombre¿?
- Parcero, pues qué le digo¿? Toca completar. Usté sabe que la quincena no alcanza, y pues ahí me doy las mañas pa’ levantarme cositas pa’ vender.
- Levantarse de dónde¿? Explicame.
- Usté sabe que entre menos se sabe más se vive, pero bueno. Parce, pues por la portería pasan muchas maquinitas de esas todas cucas, y pues hay mucho pelao que da papaya, entonces toca partirla.
- Huy no mano, eso como que no me suena. Yo con esas vainas no voy. Te estás robando computadores en la U¿?
- Aaah, deje el azare parce, que todo es bien. También le tengo un vidiobim.
- Mmm.
- Bonito, está como nuevo, ya le quité la calcamonía esa con el escudo, quedo al pelo.
- Mmm, y cuánto vale¿?
- Ah no sé parce. Cómo cuánto vale una cosa de esas¿?
- Mmm, no no no, mejor no caigo en la tentación, dejemos así. Otro día hablamos.
- Pero venga, deje el azare…
Y emprendí la huida. Regresar no siempre implica quedarse de nuevo. Regresar a un contexto pasado puede servir algunas veces para reafirmar convicciones; para enterarte de que el camino que llevás, aún sin ser en definitiva el mejor, o el peor, es el tuyo propio.
