Diálocos con El Chanclas

Las conversaciones diarias de la calle, de la cuadra, se mezclan y me envuelven a ratos en una realidad alternativa. Alternativa cómo lo es un espejo. Aquí el espejo se llama El Chanclas y conversamos cosas.

Extracurricular

Uno puede dejar de ver a la gente por mucho tiempo, pero si están marcados como una parte de lo que sos, al producirse un encuentro fortuito, de forma instantánea, volvés sobre tus pasos y te ubicás fácilmente en ese contexto que creías lejano. Eso me pasó:

  • Mostro¡!
  • Doctor Chanclas Eufrasio, gustoso siempre de verle. Cómo van sus rollos¿?
  • Bien parcero, todo bien. Pero venga, bacano pillarlo, le tengo un bisnes.
  • Ah sí¿? Tanto tiempo y te vuelvo a ver y tenés una propuesta para mí¿?
  • Sisas ñero, venga, a usté que le gustan los computadores y eso, tengo unos pa’ la venta.
  • Estás vendiendo computadores ahora¿? Dónde estás camellando¿?
  • Nada parce, estoy camellando en vigilancia en la Universidá.
  • Y lo de los computadores¿?
  • Eso es como dicen negrito, estracurricular.
  • Extracurricular¿? Cómo es eso hombre¿?
  • Parcero, pues qué le digo¿? Toca completar. Usté sabe que la quincena no alcanza, y pues ahí me doy las mañas pa’ levantarme cositas pa’ vender.
  • Levantarse de dónde¿? Explicame.
  • Usté sabe que entre menos se sabe más se vive, pero bueno. Parce, pues por la portería pasan muchas maquinitas de esas todas cucas, y pues hay mucho pelao que da papaya, entonces toca partirla.
  • Huy no mano, eso como que no me suena.  Yo con esas vainas no voy. Te estás robando computadores en la U¿?
  • Aaah, deje el azare parce, que todo es bien. También le tengo un vidiobim.
  • Mmm.
  • Bonito, está como nuevo, ya le quité la calcamonía esa con el escudo, quedo al pelo.
  • Mmm, y cuánto vale¿?
  • Ah no sé parce. Cómo cuánto vale una cosa de esas¿?
  • Mmm, no no no, mejor no caigo en la tentación, dejemos así. Otro día hablamos.
  • Pero venga, deje el azare…

Y emprendí la huida. Regresar no siempre implica quedarse de nuevo. Regresar a un contexto pasado puede servir algunas veces para reafirmar convicciones; para enterarte de que el camino que llevás, aún sin ser en definitiva el mejor, o el peor, es el tuyo propio.

Por hacer bonito hice feo

Entre cada conversación con El Chanclas pasa un tiempo en el que casi olvido lo que traen oculto los sonidos de la calle. Él me hace recordar siempre ese mundo que es más real que la realidad que nos venden en TV.

Una noche cercana, mientras caminaba circunspecto, vi su silueta al fondo de la cuadra y acudí a su encuentro:

  • Mister Chanclas, juguar yu.
  • Negrito de mis amores, medio aplanchao pelao.
  • No jodás, qué te pasó¿?
  • Parcerito, ando caliente en la rancha.
  • Problemas con tu padrastro otra vez¿?
  • Si fuera con ese man no más…
  • Entonces, con tu hermana otra vez¿?
  • Si fuera apenas con mi hermana…
  • Ay no jodás Chanclas, estás poniendo a sufrir a tu mamá¿?
  • Por eso ando aplanchao ñero, por hacer bonito hice feo.
  • Contá que me tenés ya cabezón. Por qué fue el problema¿?
  • Parce, por el regalo del día de la madre.
  • Cómo así¿? No le gustó¿? O qué¿?
  • Sisas, le gustó, si vieras a la cuchita parce toda contenta, le regalé cien luquitas pa’ que se comprara lo que quisiera.
  • Y entonces¿? Sigo en las mismas, no jodás. Quién va a tener problemas por regalarle plata a la mamá. Ya era hora huevón.
  • Mi niño, a lo bien, la cucha se timbró y todo quizque porque yo lo único que le había dado eran problemas. Pero estaba juete parce, y yo todo orgulloso.
  • Marica¡! Qué es la joda entonces¿? Ya no estás orgulloso¿? Qué se compró tu mamá pues con la plata¿? Qué fue¿?
  • La vieja estaba antojada de una plancha de esas pa’l pelo, pero el muy marica que la atendió se dio cuenta de que los billetes estaban falsos.
  • Aaaaah¿? Le diste billetes falsos de regalo a tu mamá¿? Pero vos no sabías que estaban falsos¿?
  • Parce, lo que yo no sabía era que la iban a pillar, se veían muy bien hechos… Mejor toco pitos parce, me voy con mi arrugue a otro lado.
  • Pero vos sos una cosa jodida…

Y no atendió más a lo que le decía. Y no debí yo decirle más. Los reproches no tienen mucha utilidad en ocasiones como ésta, donde la forma en que creemos que funciona el mundo se nos estrella en la cara y nos hace revaluar variados aspectos de nuestras vidas.

A veces, con los recursos que tenemos, y un sentido común ni tan sentido, ni tan común, por hacer bonito hacemos feo.

Otro asolapao más

* Asolapao: dícese del que tira la piedra y esconde la mano.

Cuando me dí cuenta de la Marcha más pacífica de la historia, y me aclararon que se trataba de una manifestación a favor de la marihuana, me apunté, sin más.

El 2 de mayo a las 2:37 p.m. era la cita. Justo cuando iba camino al Metro, dando la vuelta a un par de yarumos que hay en la esquina de la tienda de doña Maruja, me topé con mi buen compañero de otras luchas de hace tiempo:

  • Ututuy, mi negrito, muy bonito se le ve.
  • Jaja, Chanclas, Chancliviris, vas para la marcha¿?
  • Marcha¿? No sé de que putas estás hablando. Marcha de qué o qué¿?
  • Marcha mundial de la marihuana, no te enteraste nunca¿?
  • Nada mi niño, no había escuchado de esa mierda, y eso qué, o qué¿?
  • Pues mano, es como una concentración.  Caemos un montón de peludos a fumar moño y a gritar como descosidos por lo que consideramos derechos; la libertad de expresión, de desarrollo de la personalidad, a promover la legalización, el autocultivo y esas cosas… vos sabés.
  • Nada, no sé parcero.  Pero que caspa, yo no me voy a chupar agua, esa chimbada de las marchas no sirve pa’ forro. Y además eso va a estar lleno de tombos.
  • Pues como acto simbólico sirve, creo yo que dice mucho. Y por los tombos no hay que preocuparse, ellos van como edecanes.
  • Ja, parchao. Pero, seguimos de sanos parcerito.  Cuántas personas van a esa mierda¿? Yo no creo que muchas.  Esta tierrita mi niño es de puro asolapao, la gente no se va a dar boleta así como así, fumando bareta en la calle con un combo grande peludos y gritando que son marihuaneros… no, eso no pasa.  Jaja, a menos que sea después de una farra. Y además, eso como que no me trama. yo no sé marchar sino a la plaza parcero, pa’ allá voy.
  • Hombre, pues yo te invito si querés a que nos vamos a la marcha y comprobemos qué tal va.
  • Nooo panita, no hay como.  No tengo pasajes.
  • Y para dónde vas ahora pues¿?
  • Jaja, pa’ la plaza parcero, a mercarme unos bareticos que hoy hay fiestón donde el mocho. Vas a caer¿?
  • No creo, pero gracias.  Yo me marcho a la marcha.
  • Ay muñeco, cada quien pierde el tiempo como quiere.
  • Después te muestro.  La gente cae a tomar fotos, a hacer videos y otras vainas que suben luego a Internet.
  • No me crean tan güevón, y entonces a la gente le parcha boletiarse y marcarse como objetivo militar ellos solitos¿? Qué paila mi niño.  Conmigo no cuente. Yo marcho en lo mío, vos estás muy casposito con eso.
  • Pues qué te digo, seguí mejor.
  • Ya le dije parce, esta tierrita está llena de asolapaos, y yo soy otro más.  Suerte es que le digo.

Con su deseo de suerte busqué mi destino del día.  Marché, grité, aplaudí, fumé, pensé como siempre en el punto de vista de El Chanclas.

Comprendí en una esquina lo que me dijo mi amigo cuando un señor se me acercó a preguntarme de que se trataba el alboroto de esos 800 peludos calculados a ojímetro. Al resolver su duda el señor me observó de arriba a abajo con gesto de desaprobación, se sacudió y volteó para seguir su camino, sin pensar si quiera que sus ojos y su cara evidenciaban el paso de los humos y le dejaban entre el bulto de nuestra sociedad de bellas personas que tiran la piedra y esconden la mano, incluso, llegando al punto de señalar a quien esté a su lado, aunque sólo pasaba por ahí.

La marcha sigue. Se quiere hacer comunidad.

Avíspese, que están limpiando

Caminando se aprende la vida, canta Rubén Blades en los parlantes de la tienda de la esquina. Caminando viene hacia mí El Chanclas con unos papeles en la mano. Lo miro de lejos venir hacia donde estoy sentado y recuerdo ese último encuentro donde me confesó su falta de fe en la amistad. No le había dado vueltas al asunto, porque de las vueltas con El Chanclas no he sacado nada en claro.

  • Muñeco e’ torta¡!
  • Jeje, hombre Chanclas, en la buena.
  • Pille parce, pa’ que se ponga avispa.
  • Qué es eso hombre.
  • Una advertencia parcerito, hay que ponerse avispa y no dar papaya. Están boletiando el parche.
  • Como así guevón¿? Otra vez están espantando a la gente con eso de la limpieza social, y ahora quién es¿?.
  • Está peluda la vaina parcerito. Esa rata de Don Mario quiere aprovechar que los gatos no están pa’ armar la fiesta ñero. Se está quedando con todas las plazas parce, no hay sino perico de Don Mario en este pueblo.
  • Y vos por qué estás repartiendo esos volantes¿?
  • Ah, el carepuño me pasó la liga pa’ que sacara unas copias y se las diera a los parceros. Ese man está cagado del miedo, no lo dejan vender sus cositas y no puede dar cara. El carepuño anda entapiñado en el rancho de abajo hace como dos semanas. El man dice que este cucho se viene en serio.
  • Será¿? Porque de estos volantes han repartido muchas veces.
  • Usté verá si cree o no parcerito, yo sólo cumplo con cantarle la vuelta.
  • Vos sabés que me gusta estar ajeno a este tipo de cosas.
  • Jajajajaja, pobre guevón. Usté se pasa de sano ñero, allá sí cree o no, pero lo mejor es no dar papaya. Si esta gente dice que no hay que salir después de las diez es mejor haceles caso. El otro día quiñaron al cantante, el que vendía periquito aquí a la vuelta.
  • Pero el cantante no se metía con nadie hombre.
  • Ah, no le digo pues. El man dio papaya. Ahora el que da papaya se lo van es lambiendo.
  • Me dejás atónito. De modo que este pueblo no ha cambiado. Seguimos en la misma mierda de siempre. Todos le creen a los putos que nos quieren amedrentar.
  • Jajajajaja, sano y hasta tierno que sos. No coma de nada pues. Pille que ni a los de Pachelly que dizque mandan esta mierda de pueblo los están dejando quietos. Por ahí dicen que están haciendo las rondas. No ha pillado que ya no están jibariando en la esquina de Martica¿?
  • Verdad hombre, donde se consigue la yerba ahora¿?
  • Jajaja, eso se consigue donde sea parce, usté sabe que plazas no faltan, pero se están calentando.
  • Qué triste situación. Dejame este panfleto a ver yo se lo paso a un parcero pa’ que se indigne.
  • Claro, pa’ eso es. Pero páselo pa’ que se avispen los parceros, que están limpiando la casa. Jajaja, y no coma de nada pues, que eso decía el cantante y ya ves que ya no canta más.

Y sin más, siguió caminando, entre risa y dolores, pa’ lante y con fe. Decidido a creer en la ley de la calle. Esa que el piensa que le garantiza seguir vivo entre el olor a muerte que no se ha ido nunca de esta ciudad. Determinado, por su experiencia, a atender a la advertencia esa que le dice “Avíspese, que están limpiando”.

Yo me quedo incrédulo, dubitativo, preocupado, pero nunca con miedo, porque el miedo es lo que buscan con esta estrategia del boleteo. No sé si por “sano” (ingenuo) o por poco precabido, pero si no he entregado a la ley de la calle mi confianza, es porque mi fe está puesta en otro lado. Otro lado donde sólo puede temerse al miedo mismo.

Salió tenedor

7 de octubre de 2008 / Diálocos con El Chanclas / 8 comentarios

Me debía la respuesta a una pregunta que aún no le había hecho y por eso esperaba topármelo pronto. “Cómo vas a llamar a tu hijo¿?”, pensaba preguntarle apenas lo viera. Sin embargo, de forma inexplicable, estando yo sentado en una banca del parque, me abordó intempestivamente y me encontré con que él también conocía la deuda:

  • Negrísimo Kid, pille pues…
  • Hombre Chanclas, que sorpresa hermano…
  • Todo es bien parcero, pero oiga pues, a ver como le suena esto: ¡Maicol Francisco!
  • Y eso¿?
  • El nombre del chino parcerin, ya le tenemos nombre, va a ser un mancito.
  • Ah, !qué bien¡, ya le hicieron una ecografía a Yurany¿?
  • Nada güevón, salió tenedor.
  • Cómo así¿? no te entiendo.
  • Aaah, usté es muy sano parcerito.  Pille pues que pa’ saber el seso del chino hacen quizque una vuelta ahí con una cuchara y un tenedor. Y como salió tenedor, pues va a tener antenita.
  • Sí, recuerdo haber escuchado ese cuento alguna vez…
  • Sisas ñero, dizque no falla. La cucha y la Yurani se pusieron en esas. Pero no me comentó pues lo del nombre pana, como lo pilla¿?
  • De dónde salió ese nombre¿?
  • Ah, pues ahí lo negociamos. La polla quería ponerle el nombre del papá della, que dizque se llama igualitico quel abuelo…
  • Don Francisco…
  • Jesús Francisco pa’ ser esatos. Pero yo quería meter la mano ahí parcero, entonces le puse el Maicol, que tiene como más carater. Por eso quedó Maicol Francisco.  Chimba, sí o qué¿?
  • Pues si esa es tu elección y estás contento, no tengo mucho que decir al respecto.
  • Aaah, pero este negro si es vinagre homen. Mejor sigo parcero que voy de afán.
  • Hombre, pero…
Y me dejó justo como había aparecido, repentinamente. Buscaba un instantáneo gesto de aprobación ante la elección que había hecho, y yo no respondí como él esperaba cuando optó por compartirme su decisión. Me avergüenza ahora no haber comprendido esa búsqueda enredada en sus palabras. Apenas entendí que no todos los días se escoge el nombre para un nuevo habitante de este mundo, y sobre todo, que deben ser especiales las ocasiones en que se nombra a un ser humano después del vaticinio logrado gracias a una pareja de cubiertos.
DE LO QUE SE HABLA

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