Escuela Comunitaria del Agua 2017

La Escuela Comunitaria del Agua es un proyecto que, en manos de la Corporación Penca de Sábila, y con la participación de las comunidades que defienden su derecho al acceso al agua, busca llevar información útil que genere incidencia. En 2017 pudimos acompañar la ceremonia de cierre de uno de los períodos.

Realización: John Montoya
Producción: Corporación Pena de Sábila

Distrito Rural Campesino en Medellín

En Medellín se busca reconocer al campesinado mediante las políticas públicas que aseguren su autonomía. Parte de ese proceso es el encuentro que se produjo en San Sebastián de Palmitas, encuentro en el que pudimos hacer parte del registro para la Coporación Penca de Sábila.

Realización: Jorge y Jon Montoya
Producción: Corporación Penca de Sábila

Carta abierta de un nuevo admirador de Matthew McConaughey a Leonardo DiCaprio

Querido Leo:

Con angustia veo la angustia en la cara de tus personajes en los mosaicos de fotos que circulan estos días en Internet pidiendo un premio para vos por tu actuación en El lobo de Wall Street. Leo entrevistas recientes donde te mostrás sin mucho interés por el resultado de la premiación y dejás esa labor de aclamar por la huidiza estatuilla a la larga cola de fanáticos que te has asegurado en tu vida artística. No hay de otra, Leo, te digo. Tocará seguir esperando.

Al menos, así parece cuando tenés como contrincante a un tipo que le dio la vuelta al prejuicio y se ha ganado su espacio compitiendo contra sí mismo. Ahí lo tenés al frente al texano, Matthew Mcconaughey. El mismo de las comedias románticas que pocos tomaban con seriedad. El mismo que debió someterse a una dieta en la que perdió más de 20 kilos de peso para adaptar su apariencia al reto actoral. Ese texano que después de 20 años de carrera cargando el estigma del sex-symbol se roba las notas de los críticos y la empatía de los espectadores. Aunque su película tenga una décima parte del público que ha tenido la tuya, me atrevo a decir que no te alcanza para ganarle, Leo.

Pero ya sabés de eso. Te tocó vivirlo en la categoría de Actor de reparto con Tommy Lee Jones cuando tenías veinte años y empezabas a hacerte un nombre. Luego, más hecho, Jamie Fox y Forest Whitaker ganaron por encima de tus actuaciones en El aviador y Diamante de sangre. Ahora, cuando también estás incluido en la nominación a Mejor Película, como Productor Ejecutivo, creo que te tocará echar mano de tu mejor gesto para aceptar una nueva derrota. Igual te queda el triunfo sobre Matthew en la carrera por interpretar a Jack en Titanic, esa película que conservará por años un sitio alto en el ránking de lo más visto del cine. Vos que compartiste con él un par de escenas en El lobo de Wall Street, viste como logra que uno lo recuerde con una aparición en pantalla que no sobrepasa los cinco minutos. Algo se trae este nuevo McConaughey, tenés que reconocerlo.

Un detalle que hace aún más improbable tu triunfo, Leo, en esta edición de los Oscar, es la diferencia entre los personajes que encarnan vos y Mcconaughey. El tuyo, Jordan Belfort, un corredor de bolsa avaricioso, estafador, drogadicto sin reparo ni redención; el de Matthew, Ron Woodroof, un vaquero-electricista-homofóbico redimido después de ser diagnosticado con SIDA en los ochentas y de haber emprendido una lucha por sobrevivir y acompañar a otros en la supervivencia . La Academia que entrega los premios ha mostrado especial debilidad por personajes como el segundo, Leo. Ahí tenés otra desventaja.

Dicen otros que el camino al Oscar en la época de premios va dejando pistas de quien se llevará las estatuillas. Los Globos de Oro suelen dar ganadores a quienes pierden luego en los Premios de la Academia, pero en este caso no está tan claro. Si bien te premiaron por tu Jordan Belfort como mejor actor en una comedia o musical, a McConaughey también lo premiaron en la categoría Drama. ¿Qué pesará más en Hollywood? Varias cosas me invitan a pensar que el Globo de Oro tendrá que ser tu consuelo.

Esta de para arriba. Mientras a vos te hemos visto hacer grandes papeles en las historias de Scorsese y otros directores de la élite, al texano le ha tocado más duro. Desde su papel en el Dazed & Confused de Richard Linklater en 1993, donde le tocó dejarse crecer el pelo y el bigote, ha pasado por elecciones artísticas que le han traído más taquilla que reconocimientos. Sin embargo, Leo, nos tiene a todos con la boca abierta viendo sus avances y el camino que ha tomado. Justo en la noche del 2 de marzo cuando tengan lugar los premios, se emitirá otro capítulo de la serie televisiva True Detective, donde nos está cautivando con su interpretación de Rustin Cohle, otro oscuro personaje que deja ver su potencial para el suspenso.

Seguirán rodando, Leo, imágenes y mensajes que piden un Oscar para tu repisa. Seguirán los fanáticos hablando de injusticias y merecimientos, Leo. Pero vos mismo, si fuiste al cine a ver Dallas Buyers Club, reconocerás que hay un camino que McConaughey ha recorrido que lo ha llevado a buen puerto. Ese puerto en el que se detiene, deja perder su mirada en el desierto mientras mueve su bigote de vaquero, mientras que el prejuicioso que no reconocía su talento tendrá que verlo recibir su estatuilla por una de las actuaciones más oscuras que he podido ver en los últimos años. Espero que vos también la hayás visto, Leo, para que no te dé muy duro perder.

Sincerely yours,

Jorge Eliecer Montoya-Gallego

Aquí no fue [Cortometraje]

Cortometraje realizado en 2010 por la Corporación Latinoamericana de Cine – CORLACINE- a través del proyecto Empelicúlate Cineclub Taller, que se llevó a cabo con recursos priorizados en el Prespuesto participativo de Medellín.

Un Cortometraje de CORLACINE, Buenavida Films y Nación Latina Films.

REPARTO

Atlántico: Illya Aponte
Juanma: Juan Manuel Grajales
Camilo: Carlos Andrés Cadavid
Juanda: Juan David Romero
Mesera: Fabiola Correa

TROPA

Idea original y guión: CORLACINE
Dirección: Juan Pablo Pardo / Juan Pablo Valencia
Asistente de dirección: Camilo Gil
Producción general: Juan Manuel Grajales
Asistentes de producción: Carlos Aguiar / Jorge Montoya
Cámara y fotografía: Camilo Gil
Asistente de cámara: Juan Pablo Valencia
Óptica: José Ignacio Pardo
Gaffer: Álvaro Andrés López
Asistentes de iluminación: Juan David Ramírez / Andrés Correa
Boom y musicalización: El Estudio / César Betancur / Camilo Visbal
Dirección de arte: Francisco Mejía / Héctor Camilo Úsuga
Maquillaje: Elizabeth «La Flaca»
Making Off: Jorge Montoya
Foto fija: José Iván Úsuga
Montaje: Juan Pablo Pardo
Colorización y finalización: Juan Pablo Pardo / Juan Pablo Valencia / Camilo Gil
Eléctrico: Fernando García
Transporte: Bernardo Adolfo Velásquez

AGRADECIMIENTOS

Juliana Ortiz / Enrique Garnica / Policía Nacional / Teniente Aguilar / Secretario Chamarro / Centro de Estética DOLL / Pies y Uñas / Ancla PUB / Zak Alison / CIgarrería La Mejor / Fritanga La Herradura / Luis Antonio Caro / Rosadela Ruiz / Fabiola Correa / Alirio Caro.

En memoria del perrito.

Making-off:

Plop

Plop era un globo que no se diferenciaba de sus colegas de goma inflable más que por tener cavilaciones continuas sobre su flexible condición. Era una cosa muy rara que existiera un globo pensante. En las horas de más aire en la entraña sucumbí­a ante el ataque de un existencialismo inusual: se preguntaba este globo un dí­a por eso que llaman libertad.

Fija la mirada en la mano que sostení­a el hilo atado su cuerpo volátil presto a la huida, pensaba en el futuro prometido por tirones que le dejaban ver su capacidad de volar e ir entre el aire sin compromiso directo con la gravedad, pero que lo traí­an rápidamente a su condición habitual. Pensaba en cada uno de esos momentos de aquella mano agitada que parecí­a divertida cuando soltaba y tiraba de nuevo, generando un vací­o similar al que sientes en una montaña rusa. Plop nunca estuvo en una montaña rusa.

La mano, de su lado, le pedí­a al globo la calma que no respaldaba con sus actos. Mientras se burlaba de los alcances de la imaginación del globo, le prometí­a terrenos abiertos entre los cuáles dejarse ir. Tiraba otra vez la mano, le hací­a revolver para que sintiera de nuevo la tensión del control sobre su cuerpo henchido de ansias de libre albedrí­o.

Cuando la tensión llegó a tal punto que el ví­nculo prometí­a romperse, Plop decidió hablarle a su captor:

Al parecer te divierte, mano controladora, el someterme a esta cárcel. Mas es por demás mezquino regocijarse en falsas promesas y hacer burla premeditada de la ilusión de otro ser. Que si has de soltarme, hacerlo, mas tirones no aguanto más.

Y poniendo atención a medias, apenas oyendo de soslayo, acertó a responder la mano con su tono de padre mandón:

Qué no ves, globo iluso, que yo soy tu amo y creador¿? Sin el aire que he procurado para inflarte no pasarí­as de goma inerte. Ten en cuenta, mal agradecido, que es más lo que puedes hacer teniendo la firmeza de este cuerpo al que pertenezco que siendo dueño de tus decisiones. Mira que si volar te dejo no habrí­a control al que pudieras acceder.

Cada dedo acentuaba una sí­laba, cada sí­laba acentuaba la desilusión del globo.

Mientras escuchaba a su tirana, ama y señora, dueña mano, Plop se fue desinflando voluntariamente. El aire abandonó su cuerpo y se dejo ir el globo con él. Apenas recordando que recuerdos no tení­a, apenas anhelando una montaña rusa que nunca conoció.

Hace falta

Lo que falta es calle, niño.
Saber lo que es el frí­o.
Contar con los dedos los panas,
y con las estrellas los vandidos
que persiguen la diferencia;
esos fuera del mapa, o bien debajo,
armando fiesta de disfraces,
porque es de disfraces la vuelta.
Lo que falta es hambre, niño.
Vivir al azar, descapotado.
Pasar la lengua por el vidrio
y saber que no se hizo el dí­a.
Que la ví­a se abra toda
y se parche como la propia.
La que planta cara y dice,
la que manda la parada.
Lo que hace falta es rudeza, niño.
Creer sin creer, porque toca.
Porque las señales apuntan
a que no hay señales claras.
Porque ya son tantas farsas,
que el guión se hace fragil
y la atención concentrada
nos hace estúpidos convencidos.

Balido

No dejemos ir la fuerza que de improviso asoma,
cubrámosla de rutina y de quehaceres cotidianos,
terrenos donde el humano cultiva sus aficiones.
Démonos a las canciones y al derroche de ilusión.

Un dí­a tal vez los colores saltarán del prisma extasiado,
pues de haber encontrado por azar nuevos matices,
irrumpe en las narices y hace de los tonos aromas,
para hacer de un azul dulzura y del rojo acidez benigna.

Juntemos puntas, costados y alas,
vamos de paseo a las cartas y robemos unas cuántas letras.
No como el pez sin aletas, ni como una pose mala.

Y es que la oveja bala y el gato adentro maúlla,
serán tuyas las blancas dudas y la esperanza borrosa,
una y otras amarradas con un lazo de esto que soy.