Una vez

Publicado hace 10 años

Habí­a una vez una vez sentada en un rincón encadenada a un árbol. Se negaba a iniciar cualquier historia. Estaba en huelga. Era una vez que hizo conciencia de su destino ya escrito y recogió fuerzas para alzar su voz de protesta; decir NO a las estructuras ya vistas a pesar de las consecuencias.

Y decí­a NO con énfasis contundente. Después de ver tantas veces de su familia desvanecerse en historias que nada contaban, habí­a decidido dar un grito libertario. Se negaba a ser una simple anécdota, un detalle simpático. Hablaba esta vez por todas las veces. Aunque no todos sus motivos eran dignos.

Habí­a una vez una vez envidiosa de las tramas y los desenlaces. Se tiraba de los pelos al pensar en los conflictos que veí­a a lo lejos, páginas adentro. Revolví­a su estómago el imaginarse los finales, tristes o felices, trágicos o épicos. Todos le parecí­an igual de detestables, igual de pomposos y pagados de sí­ mismos.

Era una vez con experiencia en dramas y comedias. Habí­a presenciado tanto descripciones hilarantes de oscuros personajes, como viajes por praderas nubladas entre el frí­o venido del norte y promesas de relatos sobre caballerí­a. Lo habí­a visto todo: sangre y llanto; amor y odio; tiraní­a y piedad.

Respiraba con agitación. Las manos apretadas, llenas de todos los sentimientos y emociones que pueden caber en un par de manos. Mientras estaba allí­, encadenada y convencida del poder de sus acciones, cayó aletargada en el sueño de los relatos olvidados, de las letras no leí­das. En un par de horas, o años, o siglos, se apagó esa voz que decí­a NO.

Habí­a una vez una vez que nunca pudo contar el cuento.