Por hacer bonito hice feo

Publicado hace 12 años

Entre cada conversación con El Chanclas pasa un tiempo en el que casi olvido lo que traen oculto los sonidos de la calle. Él me hace recordar siempre ese mundo que es más real que la realidad que nos venden en TV.

Una noche cercana, mientras caminaba circunspecto, vi su silueta al fondo de la cuadra y acudí­ a su encuentro:

  • Mister Chanclas, juguar yu.
  • Negrito de mis amores, medio aplanchao pelao.
  • No jodás, qué te pasó¿?
  • Parcerito, ando caliente en la rancha.
  • Problemas con tu padrastro otra vez¿?
  • Si fuera con ese man no más…
  • Entonces, con tu hermana otra vez¿?
  • Si fuera apenas con mi hermana…
  • Ay no jodás Chanclas, estás poniendo a sufrir a tu mamá¿?
  • Por eso ando aplanchao ñero, por hacer bonito hice feo.
  • Contá que me tenés ya cabezón. Por qué fue el problema¿?
  • Parce, por el regalo del dí­a de la madre.
  • Cómo así­¿? No le gustó¿? O qué¿?
  • Sisas, le gustó, si vieras a la cuchita parce toda contenta, le regalé cien luquitas pa’ que se comprara lo que quisiera.
  • Y entonces¿? Sigo en las mismas, no jodás. Quién va a tener problemas por regalarle plata a la mamá. Ya era hora huevón.
  • Mi niño, a lo bien, la cucha se timbró y todo quizque porque yo lo único que le habí­a dado eran problemas. Pero estaba juete parce, y yo todo orgulloso.
  • Marica¡! Qué es la joda entonces¿? Ya no estás orgulloso¿? Qué se compró tu mamá pues con la plata¿? Qué fue¿?
  • La vieja estaba antojada de una plancha de esas pa’l pelo, pero el muy marica que la atendió se dio cuenta de que los billetes estaban falsos.
  • Aaaaah¿? Le diste billetes falsos de regalo a tu mamá¿? Pero vos no sabí­as que estaban falsos¿?
  • Parce, lo que yo no sabí­a era que la iban a pillar, se veí­an muy bien hechos… Mejor toco pitos parce, me voy con mi arrugue a otro lado.
  • Pero vos sos una cosa jodida…

Y no atendió más a lo que le decí­a. Y no debí­ yo decirle más. Los reproches no tienen mucha utilidad en ocasiones como ésta, donde la forma en que creemos que funciona el mundo se nos estrella en la cara y nos hace revaluar variados aspectos de nuestras vidas.

A veces, con los recursos que tenemos, y un sentido común ni tan sentido, ni tan común, por hacer bonito hacemos feo.