Avíspese, que están limpiando

Publicado hace 13 años

Caminando se aprende la vida, canta Rubén Blades en los parlantes de la tienda de la esquina. Caminando viene hacia mí­ El Chanclas con unos papeles en la mano. Lo miro de lejos venir hacia donde estoy sentado y recuerdo ese último encuentro donde me confesó su falta de fe en la amistad. No le habí­a dado vueltas al asunto, porque de las vueltas con El Chanclas no he sacado nada en claro.

  • Muñeco e’ torta¡!
  • Jeje, hombre Chanclas, en la buena.
  • Pille parce, pa’ que se ponga avispa.
  • Qué es eso hombre.
  • Una advertencia parcerito, hay que ponerse avispa y no dar papaya. Están boletiando el parche.
  • Como así­ guevón¿? Otra vez están espantando a la gente con eso de la limpieza social, y ahora quién es¿?.
  • Está peluda la vaina parcerito. Esa rata de Don Mario quiere aprovechar que los gatos no están pa’ armar la fiesta ñero. Se está quedando con todas las plazas parce, no hay sino perico de Don Mario en este pueblo.
  • Y vos por qué estás repartiendo esos volantes¿?
  • Ah, el carepuño me pasó la liga pa’ que sacara unas copias y se las diera a los parceros. Ese man está cagado del miedo, no lo dejan vender sus cositas y no puede dar cara. El carepuño anda entapiñado en el rancho de abajo hace como dos semanas. El man dice que este cucho se viene en serio.
  • Será¿? Porque de estos volantes han repartido muchas veces.
  • Usté verá si cree o no parcerito, yo sólo cumplo con cantarle la vuelta.
  • Vos sabés que me gusta estar ajeno a este tipo de cosas.
  • Jajajajaja, pobre guevón. Usté se pasa de sano ñero, allá sí­ cree o no, pero lo mejor es no dar papaya. Si esta gente dice que no hay que salir después de las diez es mejor haceles caso. El otro dí­a quiñaron al cantante, el que vendí­a periquito aquí­ a la vuelta.
  • Pero el cantante no se metí­a con nadie hombre.
  • Ah, no le digo pues. El man dio papaya. Ahora el que da papaya se lo van es lambiendo.
  • Me dejás atónito. De modo que este pueblo no ha cambiado. Seguimos en la misma mierda de siempre. Todos le creen a los putos que nos quieren amedrentar.
  • Jajajajaja, sano y hasta tierno que sos. No coma de nada pues. Pille que ni a los de Pachelly que dizque mandan esta mierda de pueblo los están dejando quietos. Por ahí­ dicen que están haciendo las rondas. No ha pillado que ya no están jibariando en la esquina de Martica¿?
  • Verdad hombre, donde se consigue la yerba ahora¿?
  • Jajaja, eso se consigue donde sea parce, usté sabe que plazas no faltan, pero se están calentando.
  • Qué triste situación. Dejame este panfleto a ver yo se lo paso a un parcero pa’ que se indigne.
  • Claro, pa’ eso es. Pero páselo pa’ que se avispen los parceros, que están limpiando la casa. Jajaja, y no coma de nada pues, que eso decí­a el cantante y ya ves que ya no canta más.

Y sin más, siguió caminando, entre risa y dolores, pa’ lante y con fe. Decidido a creer en la ley de la calle. Esa que el piensa que le garantiza seguir vivo entre el olor a muerte que no se ha ido nunca de esta ciudad. Determinado, por su experiencia, a atender a la advertencia esa que le dice «Aví­spese, que están limpiando».

Yo me quedo incrédulo, dubitativo, preocupado, pero nunca con miedo, porque el miedo es lo que buscan con esta estrategia del boleteo. No sé si por «sano» (ingenuo) o por poco precabido, pero si no he entregado a la ley de la calle mi confianza, es porque mi fe está puesta en otro lado. Otro lado donde sólo puede temerse al miedo mismo.