Salió tenedor

Publicado hace 13 años

Me debí­a la respuesta a una pregunta que aún no le habí­a hecho y por eso esperaba topármelo pronto. «Cómo vas a llamar a tu hijo¿?», pensaba preguntarle apenas lo viera. Sin embargo, de forma inexplicable, estando yo sentado en una banca del parque, me abordó intempestivamente y me encontré con que él también conocí­a la deuda:

  • Negrí­simo Kid, pille pues…
  • Hombre Chanclas, que sorpresa hermano…
  • Todo es bien parcero, pero oiga pues, a ver como le suena esto: ¡Maicol Francisco!
  • Y eso¿?
  • El nombre del chino parcerin, ya le tenemos nombre, va a ser un mancito.
  • Ah, !qué bien¡, ya le hicieron una ecografí­a a Yurany¿?
  • Nada gí¼evón, salió tenedor.
  • Cómo así­¿? no te entiendo.
  • Aaah, usté es muy sano parcerito.  Pille pues que pa’ saber el seso del chino hacen quizque una vuelta ahí­ con una cuchara y un tenedor. Y como salió tenedor, pues va a tener antenita.
  • Sí­, recuerdo haber escuchado ese cuento alguna vez…
  • Sisas ñero, dizque no falla. La cucha y la Yurani se pusieron en esas. Pero no me comentó pues lo del nombre pana, como lo pilla¿?
  • De dónde salió ese nombre¿?
  • Ah, pues ahí­ lo negociamos. La polla querí­a ponerle el nombre del papá della, que dizque se llama igualitico quel abuelo…
  • Don Francisco…
  • Jesús Francisco pa’ ser esatos. Pero yo querí­a meter la mano ahí­ parcero, entonces le puse el Maicol, que tiene como más carater. Por eso quedó Maicol Francisco.  Chimba, sí­ o qué¿?
  • Pues si esa es tu elección y estás contento, no tengo mucho que decir al respecto.
  • Aaah, pero este negro si es vinagre homen. Mejor sigo parcero que voy de afán.
  • Hombre, pero…
Y me dejó justo como habí­a aparecido, repentinamente. Buscaba un instantáneo gesto de aprobación ante la elección que habí­a hecho, y yo no respondí­ como él esperaba cuando optó por compartirme su decisión. Me avergí¼enza ahora no haber comprendido esa búsqueda enredada en sus palabras. Apenas entendí­ que no todos los dí­as se escoge el nombre para un nuevo habitante de este mundo, y sobre todo, que deben ser especiales las ocasiones en que se nombra a un ser humano después del vaticinio logrado gracias a una pareja de cubiertos.