Doble Vía, doble moral
Al parecer, para Caracol, La Verdad no puede hacer parte del Día a Día.
Casi no me gusta ver televisión colombiana, pero hay momentos en que algo me seduce e invierto un poco de mi tiempo en llenarme de argumentos para ponerme en pie y correr hacia la compu a perderme en la web. Una de esas inversiones recientes ha sido ver el programa del Defensor al televidente del Canal Caracol, llamado Doble Vía, dirigido por la periodista Amparo Pérez. Lo que ví le hace honor al nombre con todas las letras, esa doble vía de la que hablan me huele a que se refiere a la doble moral con la que enfrentan los temas.
En la más reciente emisión discutieron, entre otros, el tema de la participación en su magazine de la mañana, llamado Día a Día, de los personajes que pasan por el programa Nada Más que la Verdad, un espacio donde se dedican a desvelar secretos íntimos de personas desconocidas que a todas luces no le importan al mencionado canal. Digo esto porque apareció una carta de un televidente quejándose porque invitaban a estas personas, que la noche anterior se habían destapado a nivel nacional, a una charla mañanera donde, acompañado de los peores gestos de los presentadores, continuaba el interrogatorio sobre los detalles más oscuros conocidos en el espectáculo de la noche pasada, algo que al televidente le resultaba escandaloso por el protagonismo que se le otorgaba a los invitados, que claro, como el canal lo había planeado, habían dejado bajo tierra su orgullo personal, sea lo que sea eso del orgullo personal.
¡Que el MEV* los agarre confesados!
Como respuesta a la carta aparece por parte del programa el señor Hernan Orjuela, presentador nacional que hace las veces de director del magazine lento y aburridor con el que algunos se despiertan cada mañana. En su defensa, la del programa, salió este señor a decir, palabras más, palabras menos: que claro, que ellos se habían dado cuenta de que esos personajes no eran aptos para aparecer en la mañana, que sus historias eran demasiado fuertes, que había sido un error en su desespero por mejorar el rating… en fin, dejó en claro que para ellos de la noche a la mañana los participantes del programa Nada Más Que La Verdad pasaban de ser invitados centrales de uno de sus productos más importantes a ser personas no gratas en el Magazine Día a Día. O sea, que parezca un accidente. Les sirven una noche para destajarlos y destripar su moral , pero al día siguiente, hacen como que no los conocen, como si ellos (los del canal) no tuvieran nada que ver.
Bueno, entonces no es que no le importen los personajes. Está claro que les importa, y mucho, que los participantes del susodicho programa de las verdades tengan pasados oscuros, secretos vergonzosos y la disposición de negociar parte de su vida personal por unos pesos. En varios espacios se ha cuestionado el sentido de este programa y el defensor del televidente del canal que lo emite no podía ser la excepción. Pero ¿como lo han hecho?. En mi humilde opinión, han enfrentado el tema con una gran muestra de hipocresía, con un gesto de legitimación de esa tendencia a ser solapados que nos mantenemos adjudicándonos los unos a los otros en Colombia. Las palabras del señor Orjuela contando como se había solucionado el asunto solamente con no invitar más a estos personajes a sus mañanas de televentas y pendejadas varias, me dejaron un amargo sabor. Pero, claro está, el programa de la noche con todo y los cuestionamientos que se le hacen, sigue teniendo rating alto, eso lo hace intocable.
Entonces, lo que queda es desviar la atención, y para eso parece serviles el espacio ese que se llama Doble Vía, ese que me huele tanto a doble moral y que pretende defender al televidente.
Tal vez, no tenga yo la elocuencia para revivir el discurso ambiguo que manejan en este programa, porque para la ambigüedad se necesita bastante elocuencia, pero sí puedo decir que lo que escuché y ví me dejó sembrado, no pude pararme hasta el final, donde apareció otra trabajadora del canal suspirando desconsolada al contar sobre su nueva franja de documentales de los sábados en la noche; lo del desconsuelo se notó al hablar de la publicidad con la que contaba la franja, o sea cero, nada, ninguna publicidad. Es que las verdades que nos enfrentan con problemas de impacto público no atraen rating, y por ende no atraen a los anunciantes y su dinero. Pero eso es harina de otro costal.
Son tantos temas anexos, tantas cosas que me provoca decir pero no sé como… siento que me quedo corto, pero quiero parar aquí y esperar sus aportes, y por eso les dejo unas pregunticas, y mucho mejor si alguien puede cuestionar mi opinión.
¿Ha visto usted Doble Vía, el programa del defensor del televidente en Caracol?, ¿Qué opinión le merece?, ¿Ve usted el programa ese de las verdades?, ¿Cómo le parece?, ¿Seré yo un paranóico delicadito, o de verdad eso del defensor del televidente es de lo más hipócrita?.
Me había prometido no meterme en estos terrenos, pero la ocasión lo ameritó.
Enlaces:
- Defensor del televidente del Canal Caracol, pa’ que les escriba si quiere
- Nada más que la verdad, el programa ese que no me gusta ni cinco
- Día a Día, de lo más aburridor que he visto en años
- Podcast Blogotemático #001, donde hablamos del programa ese
- Un post en el blog ¿Comunicación?, de Víctor Solano, con comentarios variados sobre el mismo programita
- *Más sobre el MEV (Monstruo de Espagueti Volador) y el Pastafarismo
Tags:
- Blogalaxia: Televisión, Colombia, Caracol, hipocresía.
- Technorati: Televisión, Colombia, Caracol, hipocresía.
Imágenes tomadas de la web del Canal Caracol, jeje, será que las tengo que quitar¿?
Ve, si querés que al lado de tu comentario aparezca una foto tuya o una imagen que te identifique, podés registrarte en
Hola, mi nombre es Jorge Montoya, soy colombiano y tengo 26 años. Idealista, lactodependiente, futbolista frustrado y adicto al café. Me gusta escuchar, aprender todos los días y empelicularme con mis pasiones: las ideas, los sonidos y las imágenes.
Podés recibir cada actualización usando el feed rss de este blog. Para saber qué es eso de los feeds, recomiendo leer el respectivo 






